Nuevo miembro de la comunidad Baletonic

Hace dos meses comenzó Mariana las clases de Baletonic. Venía porque su amiga ya llevaba todo un año viniendo y siempre le contaba lo bien que le iba.

 

Hacía años que no hacía deporte y aunque es muy joven, tenía la necesidad de empezar a cuidar su cuerpo. No porque le gustara hacer deporte sino porque tenía sensación de pesadez, dolores de lumbares, rigidez en la espalda.

 

Comenzó con una clase semanal. El día que hacía la clase se sentía mejor, dejaba de dolerle la espalda y dormía mejor. Pero el día que no venía volvía el cansancio del cuerpo. Me lo comentó y le animé a probar 2 clases por semana.

 

Al oírlo pensó que moriría de agujetas y que no aguantaría bien la semana, con todo el trabajo que tenía en la oficina y trabajo extra en casa.

 

Pero qué sorpresa darse cuenta que no solo no acababa la semana menos cansada sino que se estaba poniendo muy fuerte. Sentía como si una faja le sujetase el cuerpo. Se acordaba de ir estirada caminando por la calle y sentarse más erguida. Tenía menos dolores de espalda y se sentía más ágil.

 

Ahora viene 3 veces por semana, a veces 4 y está encantada. El rato que dura la clase se olvida del resto del día, de la ofi, de sus quehaceres diarios y preocupaciones y se dedica ese rato a sí misma, a mover el cuerpo y escuchar buena música, a relajarse.

 

Se ha convertido en una evangelista de Baletonic.

 

Gracias Mariana por tu ilusión!!!!

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